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La interacción del color

Este extracto del libro La interacción del color de Josef Albers, recoge una manera experimental de estudiar y enseñar el color.
En la percepción visual casi nunca se ve un color como es en realidad, como es físicamente. Este hecho hace que el color sea el más relativo de los medios que emplea el arte.

El recuerdo del color: la memoria visual

Si decimos “rojo” y hay cincuenta personas escuchándonos, cabe esperar que haya cincuenta rojos en sus mentes. Y podemos estar seguros de que todos esos rojos serán muy diferentes. Incluso si especificamos un color determinado que todos nuestros oyentes hayan visto innumerables veces, como el de Coca-Cola, seguirán pensando en muchos rojos diferentes.
¿Qué demuestra todo esto?
En primer lugar, que es muy difícil, por no decir imposible, recordar los diferentes colores. Esto confirma el importante hecho de que nuestra memoria visual es muy pobre en comparación con nuestra memoria auditiva (capaz de reproducir una melodía que se ha oído una o dos veces). En segundo lugar, la nomenclatura del color es muy insuficiente. Aunque hay innumerables colores –tonalidades y matices-, el vocabulario cotidiano sólo cuenta con una treintena de nombres para nombrarlos.

Lectura del color y contextura

El concepto de que “cuanto más sencilla es la forma de una letra más sencilla es su lectura” fue una obsesión en los inicios constructivistas. La escuela psicológica Gestalt ha descubierto que esto es falso y la oftalmología ha revelado que cuanto más se diferencian unas letras de otras, más fácil resulta la lectura. Esto demuestra como la claridad de lectura depende de la apreciación del contexto. En las composiciones musicales, en tanto oigamos tonos aislados no oiremos música. El oír música depende de la apreciación del intervalo entre los tonos, de su colocación y espaciamiento.
Del mismo modo, la identificación factual de los colores que aparecen en una pintura determinada no tiene nada que ver con la visión sensible ni con una comprensión de la acción de los colores dentro de la pintura. Lo que nos interesa es la interacción del color, esto es, observar lo que sucede entre los colores. Así, los colores se nos presentan dentro de un flujo continuo, constantemente relacionados con los contiguos y en condiciones cambiantes. En consecuencia, esto demuestra para la lectura del color lo que Kandinsky pedía a menudo para la lectura del arte: lo que cuenta no es el qué, sino el cómo.

Un color tiene muchas caras: la relatividad del color

Imaginemos que tenemos tres cacharros con agua, de izquierda a derecha: Caliente, Templada, Fría.
Al meter primero las manos en los recipientes de los extremos, se sienten, se experimentan, se perciben, dos temperaturas diferentes: Caliente y Fría.
Metiendo después ambas manos en el recipiente del medio, de nuevo se perciben dos temperaturas diferentes, pero esta vez en el orden inverso: Fría, Caliente; aunque el agua no está a ninguna de estas temperaturas, sino a otra, concretamente: Templada.
Con lo cual experimentamos una discrepancia entre hecho físico y efecto psíquico llamada, en este caso, ilusión háptica (sentido del tacto).
Del mismo modo, también las ilusiones ópticas nos engañan.
Así, en composiciones comparativas a cerca de un tema específico, se disponen colores, los cuales revelan un color influyente y un color influido. Se descubre que ciertos colores se resisten a cambiar, en tanto que otros son más susceptibles al cambio.
Un segundo análisis, nos revela que hay dos clases de influencias modificantes que operan en dos direcciones, la luminosidad de una parte y la tonalidad de otra.

Más claro y/o más oscuro: intensidad luminosa, luminosidad

El que no sea capaz de distinguir la diferencia entre una nota más alta y otra más baja, probablemente no debería hacer música.
Si se aplicara una conclusión paralela al color, casi todo el mundo resultaría incompetente para su utilización correcta. Son muy pocas las personas capaces de distinguir una intensidad luminosa alta de una baja entre tonalidades diferentes.

Aclaramos aquí, que para una correcta comprensión y aplicación de las afirmaciones anteriores, debería estudiarse el libro en su totalidad. Esta es sólo una aproximación a sus temáticas y por ende no puede proporcionarnos datos y conclusiones acabadas concretas.

Extraído de La interacción del color de Josef Albers, Alianza Editorial, Madrid 1979.




Autor: Josef Albers
http://www.conexionvisual.com.ar/

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