Esto se hace colocando un filtro rojo, verde o azul delante de cada píxel del sensor. La mitad de los filtros se filtran con verde y el resto con rojo o azul. Usando un algoritmo muy complejo, los valores que cada píxel registra se comparan con los vecinos y de ahí se deriva la información final sobre el color. Además, para complicar las cosas, existen cosas como la Sony F828 que usa un esquema de matriz de cuatro colores (con un verde esmeralda como cuarto color).
Los chips de imagen son dispositivos lineales. Eso quiere decir que si a un píxel le llega el doble de luz, eso se traducirá en el doble de voltaje. Pero, los pasos de diafragma y la forma en la que el ojo registra los valores de intensidad luminosa es logarítmica, no lineal. Eso quiere decir que una imagen sin corregir se verá muy oscura, ya que es necesario aplicar una curva de corrección tonal a los datos para conseguir recrear la escena de forma natural al ojo.
Las imágenes digitales a las que no se aplica algún proceso de enfoque digital (sharpening) parecen planas y carentes de contraste, por lo que parecen carecer de definición. Los usuarios quieren que las imágenes JPEG que salen de sus cámaras se vean bien, por lo que la cámara aplica un proceso de ''máscara de enfoque'' (unsharp mask) a los ficheros. Lo que esa máscara de enfoque hace es buscar las zonas fronterizas entre luces y sombras y aumentar su diferencia tonal. Al hacerlo, se producen una especie de halos en esos bordes. Si el proceso de enfoque digital es demasiado intenso, esos halos serán visibles al imprimir el fichero. Si es demasiado débil, las imágenes carecerán de definición. Lo normal es que los usuarios dispongan de una a tres opciones de ajuste de enfoque digital en sus cámaras.
Algunas cámaras permiten ajustar el contraste.
Algunas cámaras permiten ajustar la saturación del color. Cuando eso ocurre suele haber dos o tres preajustes disponibles.
La cámara convierte los ficheros de 12 o 14 bits a un modo de 8 bits. En otras palabras: Los 4.096 o 16.384 niveles distintos de brillo (brightness) disponibles para cada píxel se reducen a 256.
La compresión es el último ajuste aplicado a una imagen JPEG. Por definición, el algoritmo JPEG es un formato de compresión con pérdidas (lossy compression). Eso quiere decir que para conseguir reducir el tamaño de los ficheros (que es el objetivo de hacer un fichero JPEG) se desechan datos. Si la tasa de compresión se fija a un nivel bajo (pongamos 2:1), se pierde muy poca información y es casi imposible detectar la pérdida de datos. Si se sube la tasa de compresión, los defectos causados por las pérdidas se irán haciendo evidentes. La mayoría de las cámaras permiten elegir al menos entre dos o tres tasas de compresión.
Ventajas e inconvenientes de RAW y JPEG
Veamos las diferencias. Una imagen RAW consiste básicamente en los datos que el chip de la cámara registro acompañados de una cantidad de información adicional que la califica.
Un fichero JPEG es una imagen a la que la cámara ha aplicado conversiones lineales, de matriz, equilibrio de blancos, contraste y saturación y a la que luego ha aplicado algún nivel de compresión potencialmente destructiva.
Si por mi tono parece que estoy editorializando es porque lo estoy haciendo, pero no tanto. Lo que acabo de explicar es lo que de hecho pasa en cada caso. Pérmiteme ir un poco más alla y añadir que una imagen JPEG directamente salida de una cámara puede producir en muchos casos imágenes impresas de muchas de muy buena calidad. De hecho existen muchas razones válidas por las que podemos querer disparar y guardar directamente en JPEG.
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