Como apuntábamos al principio, cada vez se percibe con mayor claridad que la formación docente ha de ser competitiva a escala internacional . Un déficit en la formación universitaria de un país llegará a ser sinónimo de pérdida de competitividad de dicho país , especialmente dentro de un marco internacional en el que de forma creciente predomine la sociedad del conocimiento. Habría, pues, buenas razones para favorecer el cambio y ser activo en la eliminación de frenos.
Pero hay que reconocer que los deseados cambios se ven frecuentemente entorpecidos por una resistencia que asume muchas formas (legales, derechos de propiedad intelectual mal entendidos, trabas institucionales, etc.).
En algunos casos la propia incorporación de las nuevas tecnologías también contribuye a limitar los avances potenciales. Por ejemplo, los campus virtuales cerrados (auténticas Intranets) reproducen a veces la intimidad y el secretismo de las aulas… Incluso con el más sofisticado software: ¿Cómo sabemos que los programas y métodos docentes que llegan a nuestros alumnos envueltos en modernos programas de software son internacionalmente competitivos?
No obstante, los Campus Virtuales pueden constituir un paso intermedio necesario para el cambio, tal como me señala acertadamente uno de sus gestores, Juanfran Pérez. Una fórmula apropiada para incorporar a un segmento del profesorado (quizás el más reacio generacionalmente) al uso de medios electrónicos. Algunos de estos profesores que dieron sus primeros pasos con los campus virtuales existentes en nuestras universidades ya vuelcan en páginas web su actividad docente (materiales, recursos, pequeñas aplicaciones...)
Una lengua común para 400 millones de personas
Un factor más a favor de la libre difusión de nuestra docencia está ligado a la existencia de una gran comunidad lingüística dispersa en una vasta extensión del planeta. Hay dos razones. Compartir con dicha comunidad para debatir y avanzar. Y, no menos importante: cooperar con generosidad a la que estamos obligados como ciudadanos para contribuir al máximo con el derecho a la educación de las personas.
Efectivamente, hacer copartícipes de nuestras actividades docentes a otros muchos ciudadanos de países menos avanzados debe ser una prioridad urgente. El proyecto del MIT impulsado por Negroponte para suministrar ordenadores a 100 dólares a países menos desarrollados es una realidad ya muy próxima que podría resolver una parte de las carencias. Hace unos días el propio Negroponte presentó este programa al secretario general de la Kofi Annan.
Podría darse el caso que a corto plazo los habitantes de las aldeas de la selva amazónica dispusieran de ordenadores portátiles con software open source , sin alimentación eléctrica y libre acceso a Internet. Sería una excelente oportunidad para proporcionar, compartir y difundir nuestros recursos docentes. No la dejemos escapar.
La enseñanza en español abarca un universo de más de 400 millones de habitantes. Universia reúne en estos momentos una red de 853 universidades socias de once países. En algunos casos estas universidades están ubicadas en sitios muy desfavorecidos, con significativos índices de pobreza. La iniciativa del OCW precisamente permite extender gratuitamente el acceso de los recursos docentes de los centros con mayores medios a los rincones más desfavorecidos del planeta.
Una tendencia imparable
La libre disponibilidad de los recursos docentes en Internet es una realidad imparable. Hace poco hablamos de las bibliotecas digitales que con el apoyo de las principales empresas de Internet (Google, Yahoo, Microsoft…) avanzan en la digitalización de textos.
Otros movimientos espontáneos sin coordinación -como en el caso del open source- , llevan a miles de profesores a publicar blogs, páginas personales, subir monografías, participar en wikipedias, vídeos, archivos pdf… demostrando la vitalidad de la red y de la voluntad ya comentada de compartir el conocimiento. Un dato al respecto: la Biblioteca universitaria de recursos de aprendizaje de Universia ya contiene casi un millón de recursos docentes catalogados en estos momentos.
Ubicados en las “estanterías virtuales” de los discos duros de millones de ordenadores distribuidos por todo el mundo estos “objetos de aprendizaje” son servidos al usuario en segundos a través de algoritmos de búsqueda cada vez más potentes y eficaces.
Al respecto el proyecto del OCW es una llamada para que la excelencia en la docenciase sume, anticipe y lidere de forma entusiasta este movimiento.Un ensalzable paso que contribuirá a evitar que disminuya la brecha educacional entre las personas.
ras 500 años de historia entre España y el Nuevo Mundo, se abren tiempos de reencuentros. Gentes de allí que buscan trabajo aquí y que aspiran a compartir nuestros mismos derechos y oportunidades. Empresas de aquí que comparten los intereses de desarrollo y de incremento de la riqueza en los países de allí, donde hoy invierten y crean nuevos empleos. La educación, los recursos docentes, deben ser los primeros en suprimir sus fronteras. Internet lo hace posible aquí y allí.
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