El modelo clásico de aplicaciones Web funciona de esta forma: La mayoría de las acciones del usuario en la interfaz disparan un requerimiento HTTP al servidor web. El servidor efectúa un proceso (recopila información, procesa números, hablando con varios sistemas propietarios), y le devuelve una pagina HTLM al cliente. Este es un modelo adaptado del uso original de la Web como un medio hipertextual, pero como fans de “The Elements of User Experience” sabemos, lo que hace a la Web buena para el hipertexto, no la hace necesariamente buena para las aplicaciones de software.

Figura 1: El modelo tradicional para las aplicaciones Web (izq.) comparado con el modelo de AJAX (der.).
Este acercamiento tiene mucho sentido a nivel técnico, pero no lo tiene para una gran experiencia de usuario. Mientras el servidor esta haciendo lo suyo, que esta haciendo el usuario? Exacto, esperando. Y, en cada paso de la tarea, el usuario espera por mas.
Obviamente, si estuviéramos diseñando la Web desde cero para aplicaciones, no querríamos hacer esperar a los usuarios. Una vez que la interfaz esta cargada, porque la interacción del usuario debería detenerse cada vez que la aplicación necesita algo del servidor? De hecho, porque debería el usuario ver la aplicación yendo al servidor?
Una aplicación AJAX elimina la naturaleza “arrancar-frenar- arrancar-frenar” de la interacción en la Web introduciendo un intermediario -un motor AJAX- entre el usuario y el servidor. Parecería que sumar una capa a la aplicación la haría menos reactiva, pero la verdad es lo contrario.
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